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martes, 7 de octubre de 2008

Escaflowne

Escaflowne (La visión de Escaflowne) es un anime que tiene ya unos cuantos años. Mezcla a partes iguales fantasía mágica y tecnología, esto último de tal forma que llamarlo steampunk podría no estar de más.

Hitomi, una chica de la Tierra que acostumbra a echar las cartas de tarot a sus amigas y que cree en las premoniciones se encontrará de pronto con la aparición de un guerrero y el dragón al que éste debe derrotar. Estos aparecen de la nada, caídos del cielo, y cuando el joven vence al dragón, desaparece igualmente, elevándose hacia las estrellas, sólo que esta vez Hitomi se va con él, llevada por el mismo rayo de luz. Así llegan a Gaia, un mundo distinto en cuyo cielo se ven a la vez la Luna y la Tierra pero que desde aquí no se ve y no se detecta.

El guerrero es Van, príncipe de Fanelia, reino del cual será coronado rey ahora que ha superado la prueba impuesta. En este mundo hay muchos reinos y una tecnología desconocida, que permite la existencia de unas desconomunales armaduras de combate que se controlan desde dentro y que se supone que funcionan con algo llamado energist, que se obtiene de los dragones. Son llamados guymelefs, y Escaflowne, que da nombre a la serie, es la que le corresponde por derecho al rey de Fanelia, que Van pasa a ocupar cuando durante su coronación tiene lugar un ataque enemigo. Unos asaltantes desconocidos y con tecnología de invisibilidad arrasan Fanelia buscando a Escaflowne, pero el rey y Hitomi consiguen escapar gracias al sacrificio de los soldados del reino.

El resto de la historia muestra la lucha por el poder y las guerras iniciadas por el avanzado reino de Zaibach, que fue el que atacó Fanelia, debido a que su emperador Dornkirk (básicamente un astrólogo) ha determinado que debe poseer a Escaflowne para sus fines militares y científicos. Van y Hitomi (cuyas contínuas premoniciones y visiones se vuelven bastante útiles), junto con otros personajes como el caballero Allen Schezar se enfrentarán a este imperio. Entre las filas de éste hay algunos personajes bastante carismáticos, como la sanguinaria comandante Dilandau y el misterioso Folken.



Parece que hay varias traducciones. Yo me quedo con la que a uno de los reinos le pone Astria en lugar de Asturia (que tiene narices...) y Vargas en lugar de Balgus.

La pena de la historia son los desvaríos amorosos de la niña y lo tremendamente obtusa que es la pobre, pero eso viene de serie y no se puede quitar. Por lo demás es una historia de mechas de lo más normal que algunos dicen que no está a la altura de Evangelion. Cierto, las interminables e insoportables idas de olla de Sinji no tienen rival.

martes, 23 de septiembre de 2008

Steampunk

El Steampunk es un género de la ciencia ficción en el que la tecnología, al contrario que en nuestro mundo, se basa en los principios mecánicos del vapor, los engranajes y la hidráulica. En ocasiones las historias de este tipo se sitúan en la época victoriana aunque con aparatos que nunca llegaron a existir por su complejidad o su simple imposibilidad. En otros casos, las historias se sitúan en una actualidad distópica en la que la mecánica pura y las válvulas de vacío no fueron nunca desplazadas por los accionamientos eléctricos y los circuitos electrónico.

Es relativamente fácil identificar el steampunk porque suele estar lleno de cobre, madera, vidrio, acero y, ocasionalmente, cuero. El cobre puede verse en los tubos y calderas que constituyen los sistemas de vapor e hidráulica, que tienen por todos sitios indicadores de presión y caudal. El cuero suele aparecer en algunos atuendos, mezclados con trajes del XVIII. Es muy habitual ver grandes estructuras hechas con celosías de acero, a menudo con formas artísticas. Y por supuesto, aparatos que sueltan de vez en cuando una nubecita de vapor y cosas que hacen clic-clic. En otras versiones esto no es tan visible, pero siempre hay aparatos mecánicos de funcionamiento exótico, en ocasiones de proporciones ciclópeas, y sociedades genuinamente victorianas, donde la gente usa anteojos bastante abultados cuando conduce el medio de transporte de turno.

Algunos ejemplos de esto los encontramos principalmente en el cine y en la animación, especialmente la japonesa. Así, están las películas de anime Steamboy (segunda imagen), Laputa, el castillo en el cielo y El castillo ambulante (Howl’s moving castle) (primera imagen), estas últimas de Studio Ghibli, la primera de Katsushiro Otomo (el creador del manga Akira) Creo recordar que en una versión anime de Metrópolis, película original de Fritz Lang, (de Osamu Tekuza y también de Otomo) algo se podía ver, pero es más cyberpunk. Por otro lado, la serie de anime Last Exile (tercera imagen) es del tipo más exótico, donde todo el asunto de engranajes y pistones conviven con una fantástica tecnología antigravitatoria y una sociedad victoriana. Un ejemplo más comercial (por no ser anime, supongo que es más conocido que estos otros títulos) es La liga de los hombres extraordinarios, en especial la parte que respecta al capitán Nemo en esta historia. Además, si alguien ha jugado al Rise of Legends (cuarta imagen), un videojuego de estrategia y administración de recursos y ejército, identificará a una de las facciones que aparecen, los Vinci, como arquetipos steampunk, con sus robots hechos a base de engranajes y presión de vapor, y su indumentaria. Y qué decir de las dos aventuras gráficas Syberia de Benoit Sokal, que estaban plagadas de autómatas que funcionaban a base de resortes mecánicos.


De alguna forma romántica, a mí que me gusta la electrónica, me atrae el steampunk quizá porque pienso en lo que podría haber sido y no fue. Tuvimos nuestra última oportunidad hace unas 3 décadas, cuando las válvulas de vacío fueron sustituidas por los transistores, que hacían lo mismo pero eran más baratos. La aparición de estos dio paso a una constante miniaturización, imposible con las válvulas, que permitió la aparición de los microprocesadores primitivos. En las versiones actuales de estos, la cantidad de transistores se cuenta por millones en chips bastante pequeños. Por supuesto, el motor de explosión fue una de las grandes patadas a toda posibilidad de seguir con la tecnología del vapor. Una vez existiendo estos avances, el ritmo del progreso ya ha hecho imposible derivar por ese camino. Puede que por eso resulte tan atractivo, ¿no?